La actividad económica volvió a retroceder en diciembre, con una contracción interanual del 0,2% y una caída del 0,6% respecto de noviembre en la medición desestacionalizada. En el acumulado anual, la economía creció un 4,7%, impulsada principalmente por la intermediación financiera, la minería y el comercio.
El desempeño sectorial fue heterogéneo:
El cierre del año deja un punto de partida más ordenado para 2026, con mayor estabilidad macroeconómica y un contexto político más despejado. Sin embargo, persisten debilidades estructurales, como un mercado laboral estancado y niveles de ingresos reales deprimidos, que siguen limitando la recuperación de la demanda interna.